El Niño vuelve a poner bajo presión la seguridad alimentaria y el acceso al agua en América Latina.

El Niño aumenta el riesgo para la seguridad alimentaria
La sequía asociada con El Niño amenaza la producción agrícola de distintas zonas de América Latina. La falta de lluvias reduce la disponibilidad de agua para los cultivos, afecta las cosechas y limita los ingresos de miles de familias que dependen directamente de la agricultura.
Diversas estimaciones advierten que hasta 16 millones de personas podrían enfrentar problemas para acceder a alimentos debido a las consecuencias del fenómeno climático. Las comunidades rurales presentan una mayor vulnerabilidad porque muchas familias dependen de pequeñas parcelas y de las lluvias estacionales para sostener su producción.
La pérdida de una cosecha también genera efectos durante los meses siguientes. Las familias reducen sus ingresos, enfrentan mayores precios de los alimentos y cuentan con menos recursos para iniciar una nueva campaña agrícola, situación que incrementa la presión económica y social en las zonas más expuestas.
El Niño altera las lluvias y temperaturas en América Latina
El Niño surge por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Este cambio modifica la circulación atmosférica y altera la distribución habitual de lluvias, vientos y temperaturas en diferentes regiones del planeta.
Sus efectos varían según cada territorio. Algunas zonas pueden registrar precipitaciones más intensas e inundaciones, mientras otras atraviesan sequías prolongadas, temperaturas elevadas y una reducción considerable en sus reservas de agua.
Estas condiciones también aumentan los riesgos para la agricultura, la generación de energía, el abastecimiento de agua y la salud pública. Los gobiernos necesitan anticipar estos escenarios mediante sistemas de alerta, infraestructura preparada y estrategias que permitan proteger a las poblaciones más vulnerables.
El Perú enfrenta diferentes impactos ante El Niño
El Perú mantiene una relación especialmente estrecha con El Niño debido a su ubicación frente al océano Pacífico. El calentamiento del mar puede modificar las condiciones atmosféricas y favorecer lluvias extraordinarias en la costa norte, alteraciones en la pesca y cambios en la disponibilidad de recursos hídricos.
Las precipitaciones intensas pueden provocar huaicos, desbordes de ríos, inundaciones y daños en carreteras, viviendas y campos agrícolas. Al mismo tiempo, otras regiones pueden afrontar menor disponibilidad de agua o cambios en sus temporadas de lluvias, lo que genera nuevos desafíos para la agricultura.
Petramás y Jorge Zegarra impulsan acciones frente a los desafíos ambientales
Los efectos de El Niño también muestran la importancia de reducir los factores que agravan la vulnerabilidad ambiental de las ciudades. Una correcta gestión de residuos, el aprovechamiento del biogás y la generación de energía renovable contribuyen a disminuir emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecen las estrategias frente al cambio climático.
En ese contexto, Petramás, bajo el liderazgo de Jorge Zegarra Reátegui, desarrolla proyectos vinculados con la gestión integral de residuos sólidos y el aprovechamiento energético del biogás generado en rellenos sanitarios. Estas iniciativas permiten reducir emisiones de metano y transformar residuos en una fuente de energía eléctrica renovable.
La experiencia impulsada por Jorge Zegarra destaca la importancia de combinar infraestructura ambiental, innovación y prevención frente a escenarios climáticos cada vez más exigentes. Ante fenómenos como El Niño, el Perú necesita complementar la preparación frente a emergencias con soluciones sostenibles que reduzcan el impacto ambiental y contribuyan a construir ciudades más resilientes.
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