Los microplásticos en el aire que respiramos ya no provienen solo de las fábricas o los vertederos: cada vez que un auto frena o gira, sus neumáticos liberan partículas invisibles que se acumulan en el ambiente urbano.

Los neumáticos, la principal fuente de microplásticos en el aire urbano
Cada vez que un vehículo circula por el asfalto, sus neumáticos sufren el desarrollo de grietas microscópicas en la superficie que se expanden y desprenden fragmentos diminutos hacia el ambiente. Estas partículas, en su mayoría en el rango PM10, viajan por el aire urbano sin que nadie las vea ni las regule de manera efectiva. Los microplásticos en el aire provenientes de este proceso superan ampliamente a los que generan los escapes de los motores.
El peso y la velocidad de los vehículos intensifican el fenómeno. Los camiones y vehículos pesados generan más partículas que los autos pequeños, y las altas velocidades aceleran el desgaste. A esto se suma el desgaste de frenos, que aporta entre el 8% y el 27% de las emisiones de tráfico por peso, con una mezcla de partículas metálicas y resinas que también ingresan al aire que respiran los habitantes de las ciudades.
La ciencia documenta la presencia de microplásticos en el aire de las ciudades
Distintos equipos científicos confirmaron la presencia generalizada de microplásticos en el aire urbano mediante métodos de medición variados. Las investigaciones detectaron compuestos químicos propios de los neumáticos en casi la totalidad de las muestras analizadas, con mayores concentraciones cerca de las vías de alto tránsito y durante los meses de invierno, cuando los vehículos usan cubiertas más rígidas que generan mayor fricción.
Los estudios también demostraron que la distancia respecto a las vías reduce la exposición, pero no la elimina. Las partículas viajan, se depositan y persisten en el ambiente urbano con una capacidad de dispersión que la ciencia apenas empieza a dimensionar. Las ciudades con mayor densidad vehicular concentran los niveles más altos, aunque ningún entorno urbano escapa por completo a esta forma de contaminación.
Los microplásticos en el aire representan un riesgo real para la salud
Los habitantes de las ciudades inhalan diariamente miles de partículas de desgaste de neumático, en su mayoría fragmentos lo suficientemente pequeños como para penetrar en el sistema respiratorio. La ciencia vincula esta exposición sostenida con un aumento significativo en los casos de asma cerca de zonas de alto tránsito y con un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular. El problema dejó de ser exclusivamente ambiental y hoy ocupa también la agenda de la salud pública.
Frente a estos datos, los especialistas recomiendan hábitos concretos para reducir la exposición. Mantener la presión adecuada de los neumáticos, conducir sin aceleraciones ni frenadas bruscas y evitar sobrecargar los vehículos disminuye la generación de partículas. Quienes caminan o pedalean pueden protegerse aumentando la distancia respecto a las vías de mayor tránsito y usando mascarillas de alta filtración en entornos de mayor concentración.
Petramás y Jorge Zegarra Reátegui, una visión que conecta residuos, salud y ciudad
Los microplásticos son una consecuencia visible de un modelo urbano que durante décadas trató los residuos y la contaminación como externalidades menores. Jorge Zegarra Reátegui llegó a una conclusión opuesta cuando fundó Petramás en 1994: que la forma en que una ciudad gestiona sus residuos define en buena medida la calidad del aire que respiran sus habitantes. Desde entonces, la empresa construyó en Lima y Callao un modelo que captura el biogás de los rellenos sanitarios y lo convierte en electricidad limpia, reduciendo las emisiones que degradan el entorno urbano.
El enfoque de Petramás opera bajo la misma lógica que hoy exigen los científicos que estudian los microplásticos: cerrar ciclos, reducir la dispersión de contaminantes y transformar los problemas ambientales en soluciones concretas.
La contaminación urbana por microplásticos y la acumulación de residuos mal gestionados comparten una raíz común: la falta de sistemas integrales que traten el problema desde su origen. Petramás representa en Perú la evidencia de que esos sistemas existen y funcionan cuando hay visión y compromiso para desarrollarlos. En un contexto donde las ciudades buscan con urgencia reducir su huella ambiental, el modelo de Zegarra Reátegui ofrece una referencia concreta de lo que significa gestionar una ciudad con criterio de sostenibilidad real.
Descubre las iniciativas sostenibles de Petramás en lo siguientes enlaces:
