
La contaminación por bioplásticos continúa aumentando y exige soluciones sostenibles que reduzcan su impacto en el planeta.
Ciencia que transforma residuos alimentarios en bioplásticos sostenibles
Un grupo de investigadores de la Monash University dio un paso importante en la lucha contra la contaminación plástica al desarrollar bioplásticos ultrafinos y biodegradables elaborados a partir de residuos alimentarios. Este avance científico utiliza azúcares obtenidos de desperdicios de comida para producir materiales flexibles y resistentes, capaces de reemplazar productos de un solo uso. Con esta innovación, los científicos transforman un problema ambiental en una solución sostenible.
El proceso se basa en el uso de microorganismos capaces de convertir materia orgánica en biopolímeros naturales, que pueden degradarse sin dejar residuos tóxicos. Los investigadores enfocaron sus esfuerzos en sustituir los plásticos derivados del petróleo, responsables de más de 400 millones de toneladas de contaminación al año. Este tipo de bioplástico no solo reduce el impacto ambiental, sino que también promueve una economía circular al reutilizar los desechos que normalmente se descartarían.
El proceso tecnológico detrás de los nuevos bioplásticos
Investigadores desarrollaron una técnica innovadora para producir bioplásticos a partir de microorganismos. Estos organismos se alimentan de azúcares naturales presentes en los desechos y generan compuestos orgánicos capaces de convertirse en biopolímeros. El proceso aprovecha recursos renovables y evita el uso de derivados del petróleo, lo que reduce la contaminación y promueve la sostenibilidad.
Durante la producción, los científicos extrajeron y procesaron el material obtenido hasta convertirlo en películas ultrafinas y resistentes. El estudio permitió crear dos tipos de bioplásticos: uno más rígido, similar a los plásticos convencionales, y otro más flexible y elástico. Al combinar ambos, se logró ajustar el nivel de resistencia, elasticidad y durabilidad según las necesidades de cada aplicación industrial.
Las pruebas demostraron que estas mezclas pueden adaptarse a distintos usos, desde empaques alimentarios hasta productos agrícolas o médicos. Su estructura permite degradarse de forma natural, lo que disminuye el impacto ambiental. Este avance representa un paso importante hacia la creación de bioplásticos personalizados, capaces de sustituir los materiales sintéticos tradicionales sin comprometer su rendimiento ni la protección del entorno.
Petramás y su compromiso con la gestión sostenible de residuos
En Perú, Petramás mantiene una visión alineada con los avances internacionales en materia de sostenibilidad. La empresa impulsa la valorización de residuos sólidos mediante tecnologías que transforman la basura en energía eléctrica, contribuyendo a la reducción de emisiones y al aprovechamiento responsable de los recursos. Este modelo demuestra que la innovación puede convertir los residuos en soluciones útiles, como ocurre con la producción de bioplásticos en otros países.
Fomenta una economía circular donde los desechos se reincorporan al sistema productivo en forma de energía o nuevos materiales. Su enfoque coincide con los principios que sustentan el desarrollo de bioplásticos: transformar residuos en recursos renovables que benefician al medio ambiente y a la sociedad.
El compromiso de Petramás refleja una tendencia global hacia la reducción del impacto ambiental a través de la innovación tecnológica. Así como los científicos de Monash transforman residuos alimentarios en bioplásticos, Petramás convierte los desechos urbanos en energía limpia.
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